<strong>Desde el 1 de septiembre de 2020 los árbitros españoles son considerados como profesionales</strong>. Era una larga reivindicación y que cambió por completo el mundo del arbitraje. Con contratos laborables en la mano, <strong>el colegiado pasó a ser un deportista más</strong>, con dedicación plena, con un control del trabajo semanal y con una preparación de cada partido que en cuanto horas e intensidad no desmerece a lo hecho por los propios futbolistas.

