Nos faltan huevos, como se dice en España», soltó Dimitrievski tras un nuevo ridículo del Valencia, esta vez en Riazor. «En el descanso nos ha dicho unas cosas que fallaban tácticamente, pero esto no va de eso, va de falta de actitud», comentaba también un cabreado Luis Rioja. Ojalá Luis, Ojalá Stole. Ojalá lo que le pasa a este Valencia fuera solo eso. Al Valencia lo único que le queda es el nombre. Es un club hundido, en el fango más absoluto y con una plantilla cada vez peor. Sí, es una plantilla mala en actitud, obviamente, pero también técnica, física y tácticamente. Además se ha cometido el error, tras una campaña en la que el equipo logró salvarse en la última jornada y los jugadores ya iban a palos con el entrenador, de no cambiar nada. Y claro, los jugadores siguen a palos con el entrenador y por ahí se escapan las gallinas, aunque no todas.

