Marcó México en pleno partido inaugural del Mundial y las cámaras enfocaron a la grada. Allí aparecieron dos chicos exultantes, móvil en mano. Sus teléfonos no apuntaban al campo, sino hacia ellos mismos. Eran dos influencers locales y mientras el estadio celebraba un gol histórico, ellos se celebraban a sí mismos porque el contenido, naturalmente, eran ellos. Uno de los dos explicó después que la FIFA imponía restricciones muy estrictas sobre lo que podía grabarse durante los partidos. Así que si no podía grabar el espectáculo, lo lógico es que se grabasen a sí mismos asistiendo al mismo.

