La baja de Iván Romeo en el Nacional abrió un nuevo panorama y dejó vacante el trono de Campeón de España. Por ello, más de 150 corredores se dieron cita en la Sabiñánigo con el objetivo de adjudicarse el tan codiciado maillot rojigualda. El terreno aragonés contó con una notable exigencia, gracias a sus 211 kilómetros y 3.160 metros de desnivel positivo. Allí, a escasos kilómetros de los Pirineos, Marcel Camprubí levantó los brazos con la ilusión de quien ha cumplido un sueño y con la alegría de defender una de las indumentarias más especiales.

