Graham Potter todavía dirigía al Chelsea cuando la semana pasada los dueños del club comenzaron a buscar entrenador con desesperación. Todd Boehly, el presidente, cabeza visible del consorcio de empresarios norteamericanos que adquirieron el equipo en 2022, multiplicó por cinco las tarifas más caras del mercado para contratar un pelotón de intermediarios ajenos para que sondearan a los entrenadores elegidos. De este modo, si las ofertas no prosperaban, el Chelsea podría esgrimir que el club no había sido el autor, evitando así el desprestigio que supone el rechazo. La medida quedó justificada. Según una persona que participó de la maniobra, entre el jueves 30 de marzo y el domingo 2 de abril, Zidane, Nagelsmann, Pochettino y Lampard, recibieron las respectivas propuestas informales. Solo cuando los emisarios regresaron con las manos vacías, el club se dispuso a llamar a Luis Enrique.

