Históricamente, lo que ha hecho de <strong>MotoGP</strong> un deporte tan atractivo para los aficionados ha sido la gran cantidad de <strong>adelantamientos</strong> que se veían en las carreras, sobre todo, comparado con la F1 u otras modalidades del Motor. Curiosamente, la gran virtud lograda en los últimos años,<strong> la enorme igualdad</strong> entre las fábrica, que propicia que casi cualquier competidor pueda subir al podio o incluso ganar ha contribuido a reducir esa virtud.

