En la selección soviética que disputó las dos primeras ediciones de la Eurocopa, campeón y subcampeón respectivamente, la figura legendaria de su portero Lev Yashin oscurecía al resto de compañeros. Los focos en blanco y negro de la época enfocaban siempre a La araña negra, único portero Balón de Oro de la historia (1963), y los demás jugadores parecían estar en un segundo plano, a pesar de formar con una temible delantera: Ivanov-Metreveli-Ponedelnik-Bubuki-Meskhy.

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