El Real Madrid vuelve a su competición fetiche, la Champions League, tras conquistar su decimocuarta copa en la pasada edición ante el Liverpool (0-1) en el Stade de France en París. La gesta europea de los madridistas estuvo marcada por las remontadas ante algunos de los rivales más potentes del continente, como el PSG, el Mánchester City o el Chelsea, de Londres. Una de las claves de la victoria final fue la consistencia de la medular en la que Casemiro funcionaba como un fiel escudero para los creadores del centro del campo madridistas: Toni Kroos y Luka Modric.

