Toda gran rivalidad deportiva empieza, casi siempre, con un apretón de manos. La de Trent Alexander-Arnold y Denzel Dumfries por el carril derecho del Real Madrid echó a andar ante la Fiorentina sin asperezas, con los dos compartiendo once e incluso banda. El inglés en su natural demarcación de lateral, el neerlandés unos metros más adelantado, ejerciendo de extremo por delante de su competidor. Una convivencia pacífica para el arranque de un pulso entre dos laterales de linaje bien distinto: una diestra de porcelana frente a la potencia desbocada.

