Con tres sopapos mandó el Madrid a la lona a un Celtic al que le faltó lo que le sobra al campeón: mano dura en las áreas. El equipo escocés comenzó pujante, tuvo mejores fases que su rival y acabó chato. La ley del Madrid, que gana, gana y gana por las buenas, las malas y las regulares. De todo tuvo en Celtic Park, de donde se fue con una victoria rotunda, un susto considerable por la lesión de Benzema y una dosis de optimismo con Hazard, por fin un pariente, aunque lejano de momento, del Hazard dichoso. Para dichoso, Kroos flotador y lanzador del mejor Real Madrid que se vio en Glasgow.

