Falló un penalti, se desesperó con la interminable espera antes de lanzarlo, protestó dos veces al árbitro y vio cómo Bono le adivinaba el disparo. Durante unos minutos, Mbappé pareció atrapado en uno de esos partidos que amenazan con cambiar el guion esperado. Sin embargo, el 10 francés nunca necesita demasiado para que todo vuelva a cobrar sentido.

