Francia sigue adelante con menos oposición de la que se esperaba. Al final Los Leones no eran tan fieros. Fue una Marruecos decepcionante y Les Bleus se las apañaron sin ni siquiera tocar una gran sinfonía. Bastaron dos zarpazos, uno del de siempre, Mbappé, y otro de Dembélé, para dejar las cosas en su sitio. La sensación de que iban a pasar pocas cosas cuando aún quedaban 20 minutos la tuvo hasta Deschamps. Metió a Zaire-Emery, desaparecido en lo que va de Mundial, por Koné y cambió hasta a Mbappé, con alguna molestias, por Mateta cuando aún quedaban 15 minutos por jugarse.

