Por un ‘pisotín’ en el origen de la jugada, el gol más bonito de la Copa del Mundo se fue al limbo merced al esmerado sexador de pollos, que sin embargo dejó pasar un ‘agarrín’ en el área argentina que pudo suponer el 2-3 para Egipto y, por contra, dio lugar al contraataque con el que los de Messi ganaron el partido. La tarea emprendida hace ya años por los popes del fútbol de emborronar el Reglamento tiene esta ventaja, deja a los árbitros un remango de interpretaciones que, al amparo del colega de la sala brumosa, suelen aprovechar para que pase lo que más conviene, y lo que convenía ayer era que pasara Messi. Que por su parte también puso lo suyo, por decirlo todo. Así que Argentina a cuartos, Egipto a llorar con dignidad y nosotros a pelear con nuestra retina, que nos filmó un gol hermosísimo que no valió

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