En Wimbledon empezó todo para esa chica que se suspende en el aire, que triunfa otra vez y que, por tanto, reluce ya en el cartel de las semifinales del torneo. Coco Gauff, entonces niña prodigio, tenía solo 15 años cuando irrumpió de manera huracanada en la élite y vino a decirle al mundo que ahí estaba ella, que ya había llegado, que estaba hecha una pasta especial —eliminó a Venus Williams y progresó hasta los octavos de final— y que había que ir desempolvando la historia. Sucede otra vez. La remontada contra Jessica Pegula (4-6, 6-3 y 6-3, en 1h 48m) le guía hacia la penúltima ronda y, además, la convierte en la más joven (22) que consigue llegar tan lejos en los cuatro grandes escenarios desde que lo consiguiera la rusa Maria Sharapova en 2007.

