Aryna Sabalenka, de aspecto fiero a simple vista, muy emocional y temperamental, afronta Wimbledon, donde nunca llegó a la final tras caer tres veces en semifinales, como una especie de reválida personal después de su desplome ante Diana Shnaider en cuartos de final de Roland Garros. Aquel colapso le hizo replantearse su carrera. No ha pasado ni un mes de aquello y la bielorrusa, número 1 de la WTA y ganadora de cuatro Grand Slam, pretende recuperar su espíritu competitivo y las sensaciones que le llevaron a la cima del tenis. «Puedo ganar en Wimbledon».

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