En tierra de leyendas, las historias que destila el fútbol tienen un regusto entre lo tradicional y lo novelesco. John Greig, que fue capitán, entrenador y directivo del Rangers y ahora es su presidente de honor, explicó un día que la entidad había tenido que prohibir que se esparciesen en su feudo de Ibrox Park las cenizas de los aficionados fallecidos que así lo pedían porque el césped empezaba a clarear. Hay clubes de fútbol en los que lo social trasciende sobre lo deportivo, y quizás el Rangers, el club más laureado de Escocia que este miércoles disputa la final de la Europa League contra el Eintracht (21.00, Movistar), sea uno de esos.

