Portada del libro de José Manuel Puertas

Hay un perfil de jugador al que adoras cuando está en tu equipo y que te saca de tus casillas cuando juega en un conjunto rival. Suele ser gente con mucha personalidad, consciente de sus virtudes y con un talento especial para identificar las debilidades de los oponentes. Tienen, además, una especie de imán para atraer las pasiones que emergen de las gradas: para lo bueno cuando juegan en casa y para lo malo en los encuentros a domicilio. Los ánimos multiplican su energía. Los insultos, también. Generan una sensación de frustración importante, ya que cuando más se les pita y se les aprieta, mejor juegan. Y como la hierba siempre parece más verde en el jardín del vecino, tendemos a pensar que únicamente hay jugadores así en los equipos rivales. Nos encantaría tener un deportista así vistiendo nuestra camiseta, de tal manera que todo lo que criticamos resulte, al final, lo que de verdad queríamos.

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