Italia vive una crisis galopante de fútbol y la temporada 2026-27 arranca este fin de semana con la necesidad de sacar la cabeza en todos los sentidos. Alejada de la elite mundial por su larga ausencia de los grandes torneos, uno de los lugares por antonomasia del fútbol ha ido dejando caer ese castillo que se ha diluido por completo. La gota que ha colmado el vaso ha sido la gestión de la FIGC con su nuevo estilo para recuperar su lugar en la historia… pero que se aferra a lo de siempre. A los de siempre. Italia no ha sabido dar el golpe para cambiar la gestión. Y el hecho más sintomático ha sido cómo cada nombramiento de seleccionador siempre va vinculado al pasado. Primero con Andrea Pirlo y después con Roberto Mancini que ya ha sido seleccionador.

