El Mundial ha sufrido dos bajas gordas, Alemania (cuatro estrellas) y Países Bajos (tres veces finalista, aunque las tres derrotada, y el prestigio de haber protagonizado una revolución beneficiosa para el fútbol) a pies de dos selecciones sin tanto pedigrí. Paraguay exhibió disciplina y esfuerzo sin límites, Marruecos un bonito estilo que ya permitía augurarle, a poca suerte que tuviera, un buen recorrido por el campeonato. Eso les dio para empatar ante sus oponentes, que aparecían como favoritos, y clasificarse después en el dramático trance de los penaltis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *