Pitos en el Santiago Bernabéu. Sin matices. Cada vez que Vinicius entraba en contacto con el balón, el murmullo se convertía en silbido abierto, en señal inequívoca de desaprobación. Más contenidos, pero igualmente presentes, los dirigidos a Kylian Mbappé. La grada dictó sentencia señalando a dos de sus grandes figuras en una noche cargada de tensión.

