Lo bueno siempre se hace esperar. Isco tardó 145 días en volver, pero su regreso recuperó la sonrisa del Betis, ahogado en una profunda depresión -no ganaba en liga desde mediados de febrero- tras la eliminación europea, y contribuyó a la remontada ante el Girona en Montilivi. Los de Pellegrini levantaron el partido en el segundo tiempo gracias a los cambios, entre ellos el del centrocampista andaluz, que inició la jugada del definitivo 2-3.

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