El Real Madrid regresó al Bernabéu después de su despedida de la Champions. Lo hacía entre el desencanto de una afición que ya asume el año sin títulos y la adrenalina de la Youth League ganada en Lausana. Al desapego generado por el primer equipo se enfrentaba la entrega a los chavales. A la ovación sucedió un recibimiento tenso y pitos preparados. Los hubo para Vinicus, para Mbappé y para un Camavinga que no entró hasta la hora de partido. El Bernabéu le estaba esperando. Y más al final. Para todos. Es la realidad de este Madrid.
La jornada · martes, 21 de abril de 2026
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