Ayer comenzó el primer Grand Slam del año, tempranera piedra de toque que obliga a los jugadores a despedir la temporada anterior con las vistas puestas en este torneo que suele determinar en buena medida el desarrollo del curso tenístico. La representación española ha estado integrada por ocho tenistas en el cuadro masculino y cuatro en el femenino, dos de la cuales cayeron ya en esta primera jornada dominical: Cristina Bucsa ante la ucraniana Elina Svitolina y Guiomar Maristany ante la uzbeka Kudermentova.

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