Antoine Griezmann vivió la fiesta como pocos. En uno de sus últimos partidos en el Metropolitano, el penúltimo en Champions, el francés llegó a quedarse solo sobre el césped agradeciendo el apoyo de la hinchada después de un partido en el que no lució como otras veces y en el que fue sustituido mediado el segundo acto. A la conclusión, El Principito hacía incluso autocrítica: «Estoy muy feliz. Sus goles son dos errores nuestros, y eso se paga en este tipo de partidos. Yo pierdo el balón en el segundo. Me perfilé mal para darle. Después, con nuestra gente y con la calidad que tenemos, pudimos hacer el gol. No estuvimos cómodos con balón. No tuvimos la calma necesaria para jugar, pero, bueno, estamos en semifinales». 

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