La noche que debía ser la del sueño venezolano terminó convertida en pesadilla. El escenario era claro: Venezuela dependía de sí misma para alcanzar el repechaje, pero necesitaba ganar si Bolivia hacía lo propio ante Brasil. La Vinotinto empezó con el pie en el acelerador, adelantando líneas, mordiendo cada balón y buscando con insistencia el gol que los acercara a la cita mundialista. Y lo encontró muy pronto.

