Después de la inesperada derrota del primer partido contra Eslovaquia (0-1), Bélgica era un polvorín a punto de explotar. Las críticas arreciaban sobre el seleccionador, el ítalo-alemán Domenico Tedesco, al que se le recordaron las desavenencias que empujaron a Thibaut Courtois a renunciar a la selección. Los reproches también apuntaron al plantel, con Romelu Lukaku a la cabeza por su eterno desatino ante el gol. Tampoco fue ajeno a las reprobaciones el capitán Kevin De Bruyne, al que se le reprochó falta de liderazgo para guiar la transición entre los componentes de la llamada Generación de Oro que fue tercera en el Mundial de 2018 y la nueva hornada de talentos representada por su compañero en el Manchester City, el extremo Doku (22 años), el también extremo Bakayoko (21, PSV) y los centrocampistas De Ketelaere (Atalanta, 23), Vranckx (Wolfsburgo, 21) y Vermeeren (19, Atlético).

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