Después de ejercitarse en solitario o con los descartados —Aleix Vidal, Vargas, Dimata y Vilhena— durante 12 días en Marbella, donde el Espanyol hizo unos días de estadía, Raúl de Tomás (Madrid, 27 años) salió del hotel, cogió un taxi y se marchó al aeropuerto para regresar a Barcelona. Al rato, el resto de la plantilla se subía a otro avión con escala en Inglaterra porque tocaba un amistoso ante el Brighton, sonora paliza (5-1) en la que se evidenció que al equipo le falta gol, un delantero que sea santo y seña. Con la Liga a la vuelta de la esquina porque la próxima semana se estrenan ante el Celta a domicilio, queda poco tiempo para resolver la patata caliente de RDT, que sigue entrenándose con los descartados en el campo contiguo de la ciudad deportiva del Espanyol. Una encrucijada de difícil solución con el cronómetro marcha atrás.

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