A mediados de febrero Mo Katir aceptó una sanción de dos años, hasta el 7 de febrero de 2026, impuesta por la Unidad de Integridad del Atletismo (IU) por estar ilocalizable para controles antidopaje tres veces en el plazo de un año. El mediofondista murciano, uno de los mejores del mundo (plata en el Mundial de Budapest y plusmarquista nacional de 1.500m, 3.000m y 5.000m) pensó entonces que todos sus problemas con la justicia deportiva se habían acabado. Renunció a recurrir al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), volvió a entrenar intensamente, pasó página. Su paz espiritual se rompió súbitamente, y las dudas sobre su limpieza volvieron a resurgir esta semana cuando la misma AIU anunció con un post en X (antes Twitter) que había abierto un nuevo expediente sancionador a Katir derivado de su primera suspensión por “manipulación”, sin especificar más. “Se refiere”, explica Borja Osés, abogado del atleta, “a una supuesta infracción del artículo 2.5, tampering (manipulación y obstrucción) en relación con información o documentos aportados por el atleta en relación con su localización”.

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