El estadio del Alto fue una caldera. Bolivia salió con valentía, intensidad y el empuje de su gente para superar a una Brasil irreconocible, sin rastro del tradicional ‘jogo bonito’. ‘La Verde’, que no disputa un Mundial desde Estados Unidos 1994, dio un paso gigantesco en su camino hacia 2026 con una actuación de carácter, fútbol y resistencia.

