El papel de revelación ya se le queda pequeño. Marruecos ha venido a este Mundial a hacer algo importante. Ya fue semifinalista en Qatar, no lo olviden, y va camino de convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para los grandes favoritos. De hecho, el combinado africano ya es uno de ellos. Presentó sus credenciales ante Brasil, a la que maniató durante muchas fases del partido, y ratificó su potencial quitándose de encima a Escocia con una superioridad manifiesta. Desde el minuto uno hasta el final. Más en concreto, desde el minuto dos, momento en el que Brahim filtró un pase para que Saibari, otra de los nombres propios de este Mundial, fusilase a Gunn. Su segundo gol en este torneo y la confirmación de que Marruecos, con él sobre el campo, tiene un nueve de total garantía.

