Ya está aquí. Sin mucho brillo pero con pegada suficiente, Brasil sentó las bases de su clasificación para la siguiente ronda derrotando con claridad a Haití, una selección débil, especialmente en defensa. Los retoques de Ancelotti funcionaron, sobre todo Matheus Cunha, autor de los dos primeros goles y de una celebración vistosa, estilo surfero. Desenfadada, muy brasilera, en perfecta sintonía con Vinicius y Paquetá. El trío destacado de una victoria balsámica, aunque corta para lo que se adivinaba en el primer tiempo. Veremos si los goles (o la falta de ellos) no deciden el primer puesto del grupo.

