Valverde y Vinicius produciendo otra victoria, como en mayo en París. El brasileño continuando en modo killer (cuarto partido seguido anotando por primera vez), como nadie lo hubiera pronosticado hace un año. Los blancos escapando de otro acoso inicial, como desde marzo en Europa. El exterior de Modric, como siempre. Y, al fin, una jornada reconfortante para Hazard, como casi nunca con la camiseta merengue y como a menudo en el Chelsea. Pero ni con esas el Madrid fue capaz de sacudirse el susto y la preocupación por el físico de Karim Benzema, retirado a la media hora por molestias en la rodilla derecha. Una extraña mezcla de alegre déjà vu y sudores fríos en Glasgow.

