No hay un deporte más dramático que el baloncesto. En un segundo puede cambiar el futuro de uno o varios equipos. Sucedió en la última jornada de la temporada regular de la Liga Endesa. Se sabía que iba a traer lágrimas para un histórico de la competición, que consumaría su descenso a la Primera FEB. Fue el Dreamland Gran Canaria, que llegó a verse salvado pese a ser vapuleado por el Valencia Basket (105-81). Sin embargo, un milagro certificado con un triple de Marco Spissu en el último segundo rescató al Casademont Zaragoza y hundió a los canarios.

