Gisela Pulido puso en pausa su vida durante cuatro años por cumplir el sueño olímpico. Durante ese tiempo, sólo tuvo 10 días de desconexión total. Tras competir en Formula Kite en París 2024, la ‘rider’ catalana tenía claro que si hacía otro ciclo olímpico no sería igual. Quería, o mejor dicho, necesitaba recuperar la motivación, la ilusión y su vida, y alejarse de la frustración de saber que, por mucho que se esforzase y sacrificase, la medalla olímpica no dependía de su talento sino de su peso.

