La suerte te puede acompañar una vez, pero cuando las circunstancias se repiten en el tiempo deja de ser fortuna, para<strong> pasar a ser consecuencia del trabajo bien hecho</strong>. No insistan, déjenlo, miren hacia otro lado o, mejor, reconozcan que en esas noches mágicas del Santiago Bernabéu la suerte dejó de ser la causa principal del éxito hace mucho tiempo. Y luego están los que no tienen sentido del ridículo y hablan de ayudas arbitrales.<strong> Dan pena y hacen un flaco favor al fútbol.

