Cualquier liga profesional, para serlo, necesita un modelo de negocio y sostenibilidad económica. En junio de 2021, bajo la presidencia de Irene Lozano en el Consejo Superior de Deportes, se aprobó la profesionalización del fútbol femenino en España. La decisión fue principalmente política y, en cierta medida, una reivindicación feminista, con efectos muy positivos. La profesionalización, unida al éxito internacional de la selección o del FC Barcelona, ha dado un impulso enorme al fútbol femenino, ha multiplicado referentes y ha contribuido a una mayor visibilidad de las mujeres en el deporte, en los banquillos y en los despachos. Además, ha inspirado a nuevas generaciones a implicarse en disciplinas que antes se consideraban exclusivamente masculinas, transformando la cultura deportiva del país.

