La increíble selección de Cabo Verde es el resultado de su enorme diáspora: más de la mitad de los jugadores nacieron fuera del país. Al frente, sin embargo, se encuentra un hombre curtido en los campos de tierra de este archipiélago del Atlántico y con los balones que, según ha contado, le ­hacía su madre con calcetines. Jugó en el extranjero, entre otros sitios en el Badajoz (aún con rastas), pero regresó a casa para trabajar en su fútbol. A Pedro Leitão Brito (56 años) se le conoce como Bubista, que en criollo caboverdiano significa Boa Vista, su isla, una de las diez que componen el país, y estos días se ha convertido en la voz en el fútbol de los pobres.

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