Una crónica de pretemporada es del alto riesgo. La desilusión o el tedio pueden acabar en euforia al final del curso y viceversa. Pero es cierto que a diez días de que esto arranque, el Madrid quizá podría ofrecer algo más, aunque falten muchos y el proyecto esté por hacer. Algo más que un pase largo con la mano de Lunin para que marque Brahim. Un recurso tan válido como cualquiera, pero al fútbol se juega y se gana salvo con el pie. Una jugada como la del gol de ayer ocurre casi como un eclipse total, cada cien años.

