Si tiene algo entre ceja y ceja, pocas veces se le escapa a Carlos Alcaraz, que salta a la pista por la noche sabiendo que ya tiene el billete para las semifinales en el bolsillo —lo garantiza a las cuatro de la tarde el 7-6(3) y 6-3 de Alex de Miñaur a Taylor Fritz— y se lleva el pack completo. Como decía él hace cuatro días: “¿Por qué no?”. Gran noticia el pase, pero todavía puede ser mejor. Mucho mejor. Acabar primero de grupo y evitar un cruce Jannik Sinner en la final del sábado es una recompensa mayor, y aún tiene a tiro otra superior si resuelve y logra la tercera victoria: así es, oficialmente cierra el año en la cima. Es la segunda vez. Son once meses totales, rematados con el 6-4 y 6-1 (tras 1h 23m) de la rúbrica.

