Lo había avisado Chus Mateo en la previa: «Georgia va a ser una prueba de alto nivel». Y lo fue. España no pudo llevarse la victoria de Tblisi (91-89) y cierra su clasificación con un 5-1. La selección fue muy brillante durante muchos momentos y muy superior a su rival, pero no remató y acabó perdiendo en la prórroga. Es una derrota dura por cómo se produjo, después de trabajar, y bien, durante más de 34 minutos, pero por encima de todo queda la valiosa lección que se llevan para el futuro.

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