Los porteros se ponen de moda en los mundiales… a veces hasta por un penalti. Y a tenor de cómo se inflan los precios de mercado de quienes participan -y destacan- en él, más si cabe. Uno de los que ha roto con el ‘anonimato’ es Orlando Gill. Cancerbero de Paraguay que por el punto diferencial de los penaltis se ha hecho con un nombre propio.

