¿Cómo puede un hombre cojo de 47 años y situado en el puesto número 1.001 de la clasificación mundial creer que tiene una opción de ganar el Masters de Augusta? Respuesta solo hay una: porque ese hombre es Tiger Woods. El golfista que ha pasado por cinco operaciones de rodilla y cinco de espalda, que se destrozó la pierna derecha en un accidente de tráfico, que sufre simplemente con el hecho de caminar, está feliz por volver a jugar al golf. Esa carrocería maltrecha solo le permite alistarse en unas pocas citas al año, puede que apenas los cuatro grandes. Pero ante todo, Augusta, su casa.

