No es Alexander Zverev un tipo dado a abrirse, sino más bien todo lo contrario. Siempre ha marcado distancia con la prensa, en general, y con la de su país en particular, y ha proyectado una imagen de dureza que se refuerza con una presencia física que alcanza prácticamente los dos metros. De ahí la repercusión de las palabras del alemán, quien tras caer en la primera ronda de Wimbledon, el martes ante Arthur Rinderknech, se abrió en canal ante los periodistas: “He pasado por muchas dificultades en la vida y estoy sufriendo mentalmente. Simplemente me falta alegría. Y no se trata necesariamente del tenis; más allá del deporte, también. No sé, en general, me siento solo en la vida. Muy, muy, muy solo. Y eso no es nada agradable”.

