<strong>El ciclón Minerva</strong> y las tremendas inundaciones en la zona de Ímola y alrededores han tumbado el Gran Premio de Emilia-Romagna, con incalculables pérididas humanas y económicas. Para los equipos, cuando pase la digestión del susto (muchos pilotos ya estaban por la zona y vivieron desde sus hoteles las crecidas de los ríos y sus coches inundados) los efectos colaterales serán más deportivos.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *