EL PAÍS difundió recientemente un interesantísimo estudio científico sobre “un modelo animal para la investigación neuroendocrina del comportamiento sobre los vínculos de pareja”, que preferimos titular “la lección amorosa del topillo de las praderas”. Entre llamativos datos –por ejemplo, que “solo el 3% de los mamíferos son monógamos”–, el texto explicaba cómo los microtus ochrogaster podían enseñarnos a superar una ruptura. Pensé inmediatamente en Xavi y el Barça.

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