Representan, al menos sobre el papel, estilos antagónicos. Así sucedió cuando <strong>Xabi Alonso </strong>sacaba escuadra y cartabón tanto en el <strong>Real Madrid como en el Bayern</strong> y <strong>Simeone</strong> construía desde la banda un equipo de hierro. El argentino provocó varios de los peores momentos del entonces mediocentro tanto en la final de Copa de 2013 como en aquel duelo de <strong>semis de Champions de 2016</strong>. Entre uno y otro, la carrera (estaba sancionado) para celebrar el triunfo blanco en la final de Lisboa.

