Solo ocho de los 26 jugadores de la plantilla de Marruecos en el Mundial de Qatar nacieron en suelo marroquí. La mayoría de los chicos que alcanzaron las semifinales hablaban con menos fluidez el árabe que el alemán, el flamenco, el español, el holandés o el francés. Pero despacharon a España en octavos y a Portugal en cuartos. Un hito en la historia del fútbol africano y el comienzo de una ola de entusiasmo que no cesa desde Tánger a Marraquech. El artífice de la revolución se llama Walid Regragui (Corbeil-Essonnes, Francia; 47 años) y este domingo se detuvo a charlar en Madrid, un día después de ganarle a Brasil (2-1) y mientras preparaba el amistoso que lo enfrentará a Perú en el Metropolitano, este martes a las 21:30.

