Os voy a contar el inesperado giro de guion (con final feliz, eso sí) que dio mi vida el 7 de junio de 2015. Tras vivir uno de los días más felices en mis 46 años de existencia, el regreso del Real Sporting a LaLiga Santander, estuve prácticamente una semana al borde de la muerte. Ocurrió al día siguiente del ascenso en el restaurante Bellavista de Gijón, donde la plantilla estaba celebrando la victoria. Yo estaba allí porque me hacía mucha ilusión participar de esa fiesta. Todo eran risas, abrazos y alegrías… Hasta que tuve la mala suerte de resbalarme en una escalera y golpearme la cabeza. Me trasladaron al hospital y me operaron de urgencia. Tenía una hemorragia interna grave.

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