La polémica. Vinicius ya demostró ser un grande en todo: habilidad, velocidad, profesionalidad, personalidad… Muestra todas sus virtudes con una insistencia impropia de un delantero, gente inspirada pero que suele aparecer y desaparecer. Vinicius va a degüello. La pide siempre, encara siempre, inquieta siempre, marca casi siempre. Cuando un jugador se instala en el imaginario como una gran figura, se lo empieza a mirar con lupa. Frente al Mallorca le pegaron, protestó, se enfadó, discutió… En definitiva, tuvo un protagonismo variado. Algunos de los episodios son coherentes con su condición de crack y otros con el gusto irresistible por la representación que tienen los futbolistas de estos días. Lo cierto es que la expresividad de Vinicius desató una polémica con varios componentes.

