Estábamos presenciando al Real Madrid del revés, o sea jugando como un gran equipo en Europa, defendiendo de forma coral, disputando su mejor partido colectivo desde la llegada de Álvaro Arbeloa, recibiendo solo disparos desde fuera del área y masticando el partido para dejar florecer su talento. Estaba siendo el Madrid del revés, porque coincidió con la sorprendente falta de acierto de Mbappé, que falló más de lo esperado. Tras un final de primer tiempo espectacular, emergió la figura de Vinicius para marcar un golazo de bandera.

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